jueves, 12 de septiembre de 2019

EL MUNDIAL Y EL JUDAISMO

Un joven va donde su rabino y le dice: "rabino lo siento, pero este shabat no puedo venir a tu clase", el rabimo asombrado le pregunta cuál era el motivo, a lo que el joven le responde: "Rabino porque estamos en el mundial" y el rabino le pregunta: "¿y que es el mundial?", el joven le explicva al rabino que es un torneo de fútbol entre paises que se lleva acabo cada 4 años, entonces el rabino le pregunta: ¿y tu juegas en el mundial?, entonces el joven responde: no rabino, yo solo los veo por televisión, entonces dice el raino: Bueno, pero ahora con toda la tecnología que hay, puedes grabarlo y verlo el domingo, no crees?, entonces el joven emocionda le dice: Que buena idea rabino entonces voy a grabar su clase y la vere el domingo.

El rabino entonces le pide al joven que le explique de qué se trata el juego, así que el joven inicia diciéndole que se juega con una pelota hecha de piel de sintetica y rellena de aire. Entonces el rabino le dice: Bueno en eso hay un mensaje, la pelota somos nosotros, la piel sintetica es nuetro cuerpo y el aire dentro es nuestro espiritu, nuestra alma y así como la pelota es redonda nosotros tenemos que ser iguales, no podemos ser cuadrados, debemos de tratar de entender al otro.

El joven continúa comentando que le tiempo de juego es de 90 mínutos y que en ese tiempo y que en ese tiempo los equipos deben anotar goles., entonces el rabino pregunta que qué pasaba si anaotaba un gol despues de 90 mínutos, a lo que le joven le dice: rabino, eso no tiene chiste, despues de los 90 mínutos ya no hay portero" y el rabino dice: El partido es como nuestra vida, nosotros vivimos durante ciertos años, 90  por ejemplo, y durante esos 90 años también debemos anotar goles en nuestra vida, porque después ya no hay chiste, ya no cuenta.

El joven sigue relatando que cada equipo está conformado por once jugadores, que se juega en equipo, porque una persona sola no puede hacerlo todo. Pensativo el Rabino comenta: Si, es como la vida, nosotros debemos jugar en equipo, para hacer miniam deben haber 10 hombres, solo no puedes hacerlo y pasa lo mismo también con los preceptos, tenemos 613, pero una solo persona no puede cumplirlos todos.

No hay manera de cumplirlos todos por una sencilla razón de que hay preceptos que solo son para los cohanim, para los hombres, para las mujeres. Por ejemplo, hay un precepto de casarse con la persona de ña que nos divorciamos, es claro que para cumplir con esta Mitzva  no es que obligadamente debamos casarnos para luego divorciarnos. Por eso, cuando todos nos unimos y cumplimos con los 613 preceptos formamos un equipo y de esa manera todos podemos ganar.

Cada jugador es importante en su posicion, no hay uno que sea mas importante que el otro. porque cada uno es bueno e importante desde el lugar que está ocupando y realizando la función que le corresponde.

martes, 10 de septiembre de 2019


¿Por qué hay algunas personas a las que les es tan fácil perdonar y a otras no? ¿Por qué algunas acciones horribles pueden ser perdonadas, mientras...?

Estuve pensando mucho sobre el concepto del perdón. ¿Cuál realmente es su significado en la Torá? No soy un rabino y no soy lo suficiente entendida en la Torá para poder contestar a esta pregunta. ¿Acaso perdonar significa sentir que las acciones de la persona que debe ser perdonada son correctas? ¿Significa esto que debes considerar que la persona que debe ser perdonada no podía haber actuado mejor? 

¿Por qué hay algunas personas a las que les es tan fácil perdonar y a otras no? ¿Por qué algunas acciones horribles pueden ser perdonadas, mientras hay algunas ofensas mucho menores que pueden causar a una persona estar ofendida durante años, dejándola atrapada en un callejón sin salida? ¿Qué pasa si perdonas a una persona y ella sigue ofendiéndote repetidas veces? ¿El perdonar a alguien significa que desde ahora debes confiar en él? El término 'perdón' puede ser tan complejo para mí y para mucha otra gente porque está tan entrelazado con el concepto de confianza.




“Caeremos mejor en la mano de Eterno, porque muy grande es Su Misericordia, y en las manos de hombre no caeré” (el Rey David).

El Rabino Arush escribe sobre esto en su libro “En el Jardín de la Fe”. El Rabino explica que a fin de cuentas sólo podemos confiar en el Creador. Sólo podemos apoyarnos en HaShem. Si ponemos a nosotros mismos, a nuestra felicidad, en las manos de las personas que nos rodean, estamos condenados a la ruina. En cambio, si ponemos toda nuestra fe en el Creador, que puede vencer a la naturaleza y hacer literalmente toda cosa posible para nosotros, entonces estamos, en cierta forma, "llenando una cuenta bancaria que ningún colapso de mercado puede tocar". En una burda analogía - podemos usar aquella cuenta siempre que la necesitemos.

Mi interpretación de esto es que por último tenemos que trasmitir las injusticias destinadas a nosotros a Di-s. No podemos confiar en otra persona para aliviarnos. Sólo nuestra decisión de usar nuestro libre albedrío, dado por el Creador para dirigirnos a Él para Su ayuda, puede abrirnos las puertas. Esto no significa que no podemos o no debemos aceptar la justicia terrenal para infracciones legales. Estamos obligados a hacerlo. Pero hasta en aquellos casos, sin el permiso de Di-s, no tendremos éxito. Y hay momentos en los que no seremos capaces, como sociedad, de responsabilizar a una persona, debido quizás a nuestros propios errores, quizás porque la persona es experta en la evasión, o quizás porque el Creador trata de enseñarnos algo y no lo deja pasar. Entonces volvemos al punto de partida. Debemos dejarlo en la mano de Di-s y esperar que finalmente ninguno de nosotros tenga la culpa de algo.

Si no encontramos un modo de dejar atrás las injusticias recibidas en nuestras vidas debidas a las malas acciones de otros, y cometemos el error aún peor, de ponernos en el rol del castigador, entonces nos arriesgamos a ser atrapado en la prisión que estamos ocupados en construir para los que nos hacen daño. Esto toma una cantidad enorme de esfuerzo. Si alguien es grosero conmigo repetidas veces, y no creo que él vaya a tener un castigo por su comportamiento a menos que yo sea el que castiga, entonces tendré un duro trabajo, un trabajo de jornada completa. Y si esta persona es, por ejemplo, un compañero de trabajo o alguien con quien a menudo estoy en contacto, entonces voy a estar súper ocupada repetidas veces, construyendo y reconstruyendo su calabozo. Qué pesado es esto. Si esa persona es capaz de seguir comportándose de la misma manera una y otra vez, entonces yo soy la única persona en la cárcel que construí, lo que desvaloriza el objetivo de todo el esfuerzo. 

Volvamos al concepto del perdón, ¿significa esto que entonces tengo que perdonar y olvidar? ¿Es ésta la única alternativa? ¡Esto significa que yo debería reconocer que tengo que vivir con toda esa gente a mi alrededor y que nunca podré escaparme de ellos! ¿No es esto como el caso de un irritante compañero de trabajo con quien siempre estaré en la misma oficina? ¿Y si realizara mi propio negocio? ¿No es posible que los empleados que tome resulten ser a veces no tan buenos, no tan confiables? ¿Y mis clientes? Nunca puedo escaparme de la gente que me saca de los cabales y que viola mi confianza.

Entonces tenemos que encontrar un modo de mirar a la gente que no nos gusta con quien debemos coexistir en una forma que su impacto sea minimizado, e incluso enormemente minimizado. Debemos ver cómo aprender de lo que vemos repetidas veces, que es lo que el Creador nos pone frente a nosotros, y encontrar un modo de distanciarnos de esto para que así no nos ofenda tanto. Tal vez no tengo que confiar que la persona se comporte tan bien, y más bien confiar en HaShem en esos momentos. No pienso que esto es el perdón, es simplemente un reconocimiento que Di-s es el Responsable. La persona que está delante de mí posee el libre albedrío y es Di-s Quien la hará responsable cuando yo no lo puedo hacer. Y si el Creador sigue probándome de este modo, quizá hay una razón por la cual yo debería trabajar para entenderlo, si es posible. Finalmente, yo puedo dejar esto y concentrarme en lo que sí puedo controlar, usando mi libertad de elección dada por HaShem, y comportarme lo mejor posible. Puedo tratar de asegurarme que yo mismo no soy una mala persona en la vida de otra persona. Si esto puede ayudarme a confiar en Di-s, reconocer que la persona que está frente a mí es un obstáculo que puede ayudarme a crecer espiritualmente, entonces el foco se dirigirá a donde debe – a mí, usando mi libre albedrío para confiar en el Creador, Quien es digno de ello. Entonces, porque confío en Él y vivo según Su palabra, ayudo a la corrección del mundo. Entonces estaré liberada de la lucha de repartir perdón a la gente que no lo merece.


zoho Pedagogía Social

viernes, 6 de septiembre de 2019

DESCALZO EN LA NIEVE



En un día de invierno, una pareja judía iba de paseo por Manhattan, New York, la gran ciudad, famosa por su gran variedad de actividades culturales, la enorme diversidad de gente, los enormes centros comerciales, entre otras tantas atracciones. Toda la ciudad está cubierta de nieve blanquísima y envuelta en una atmósfera festiva y, cómo no, las grandes ofertas. Resulta entonces que esta pareja iba camino al Rockefeller Center, en la famosa explanada en la que se hace patinaje sobre hielo, cuando de repente vieron a un hombre descalzo pidiendo limosna. El hombre estaba sentado en el suelo sufriendo la terrible helada. ¡La temperatura era bajo cero y este hombre estaba en la calle descalzo, sin zapatos! Eso es exactamente lo que tanta gente piensa  de Norteamérica: que es un lugar malo, difícil, indiferente, donde no existe la solidaridad.


Volviendo a nuestro relato: en ese mismo momento la mujer le dijo a su marido: “¿Sabes qué? A mí no me importa en absoluto cómo se llama este pobre hombre, qué fue lo que hizo o si alguna vez va a poder darme las gracias pero quiero que sepas algo: ¡en este mismo momento yo voy y le compro un par de zapatos!”.


Mientras ella empezó a caminar en dirección al mendigo, de pronto vio que un policía se le había acercado a hablarle.
Ella se asustó, porque pensó que el policía iba a arrestarlo o a tratarlo mal.


Pero entonces oyó que el policía le preguntaba al hombre:


“Dígame algo: ¿qué número de zapatos calza?”


El mendigo, sorprendido, apenas si logró murmurar “11” (que equivale a un 45 de nuestra medida).


El policía fue a su auto, abrió el baúl y sacó un paquete de calzado deportivo y un par de medias.


Entonces volvió donde estaba el mendigo y le dijo: “Pruébeselos, por favor, me parece que este par de zapatos le va a andar bien”.


El mendigo enseguida se puso las medias y los zapatos. Y entonces se puso de pie y empezó a pisar bien fuerte en el suelo loco de alegría, sonriendo de oreja a oreja. “¡Muchísimas gracias, oficial! - ¡no sabe cómo le agradezco! ¡Me estaba congelando! ¡Que Dios lo bendiga! ¡Que Dios lo bendiga!”, le dijo al policía, casi al borde de las lágrimas de lo emocionado que estaba.


El policía sonrió con timidez y le respondió: “Gracias a Dios, Él a mí ya me bendijo… ¡Ahora es mi turno de demostrarle a Él lo agradecido que Le estoy!”

* * *

Esta historia verídica no hace más que recordarnos algo que ya sabemos: que, tal como dice en la Torá, “el mundo se apoya en la benevolencia”.

Es por eso que HaShem valora y aprecia tanto la gratitud y el agradecimiento. Y es por eso que la mejor forma de dar las gracias por todo lo que tenemos es dándoles a aquellos que no tienen –igual que el policía de Manhattan…


En mi calidad de fundador y director de la Yeshivá “Jut shel Jesed – Hilo de Bondad”, yo conozco de cerca a muchas personas íntegras y honestas que por más que se esfuerzan, no logran llevar el pan a casa, de tan grave que está la situación económica.


Por desgracia, no todos tienen el mérito de estar encaminados rumbo al objetivo para el cual fueron creados, y hay muchísimas personas que ni siquiera tienen idea de para qué vinieron al mundo. A veces, Dios encamina al individuo rumbo a su meta a través de toda clase de sufrimientos y dificultades. Pero no necesariamente tiene que ser así.


La pregunta es si hay algo que podamos hacer al respecto.


Y la respuesta, gracias a Dios, es que sí. Sí hay algo que podemos hacer para evitar los sufrimientos y las dificultades. Permítanme explicarles:


A través del Rescate del Alma (pidión nefesh en hebreo), en vez del sufrimiento que tiene que padecer la persona, desde el Cielo se le da la oportunidad de contemplar la forma en que puede alcanzar su objetivo en este mundo. En otras palabras: la persona que les da caridad a los necesitados realizando un Rescate del Alma -por ejemplo 180 dólares por familia (cifra muy significativa, puesto que equivale a diez veces 18, que en hebreo significa “jai”, o sea, multiplicación de la vida)- en vez de recibir sufrimientos, va a recibir bondad y ayuda del Cielo.


Es por eso que los invito a realizar su contribución a través de nuestro Sitio Breslev Israel en este enlace, o enviando un mail a ayuda@breslev.co.il, o bien llamando por teléfono a 972-2-532-3339 interno 3.

Y que sean todos inscriptos y sellados en el Libro de la Vida para un próspero Año Nuevo 5776 ---- AMÉN!!!
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